la sexología que perdimos

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la sexología como disciplina tal y como la conocemos hoy en día, se forma a finales del siglo XIX. se define como una disciplina científica centrada en el estudio del comportamiento sexual humano. lo curioso del nacimiento de la disciplina sexológica es, que a pesar que casi todos sus fundadores eran médicos o personas centradas en las ciencias que podemos llamar más puras, las reflexiones sexológicas de principio de siglo tenían una fuerte vinculación social así como una reflexión política importante.

por ejemplo, es indudable la conexión y la vinculación entre el estudio sexológico y el anarquismo, que estuvo en la vanguardia de la disciplina, sobre todo en la decada de los años 10 y 20 del siglo pasado. como nos recuerda layla martínez en su fanzine “hartémonos de amor ya que no nos podemos hartar de pan: sexología y anarquismo”, la corriente neomalthusiana, la cual era básicamente una lectura de clase a las medidas del malthusianismo, fue llevada a cabo en su mayoría por pensadores anarquistas que lucharon entre otras cosas para frenar el control de la iglesia y el estado sobre la sexualidad y la reproducción, abogaron por la separación entre placer y reproducción y por el derecho de las mujeres a decidir y a elegir sobre su embarazo. así como defender el derecho al divorcio y el amor libre.

en paralelo a esto, en alemania, teniendo a figuras principales magnus hirschfeld e iwan bloch, el desarrollo de la sexología se vió materializado en el institut für sexualwissenschaft, el instituto para la ciencia sexual fundado en 1919 en berlín. esta fundación no sólo funcionaba como centro de investigación sobre sexología, sino que también era un centro de reunión y de acogida de las disidencias sexuales.

iwan bloch, médico especializado en enfermedades venéreas, fue el que acuñó el término “ciencia sexual”, y desarrolló todo su trabajo sexológico y médico (se especializó en tratar la sífilis) desde la antropología y la historia de la ciencia. esa visión etno-antropológica, llevó a que las reflexiones de bloch estuviesen muy involucradas con la realidad material, y tenían como fin la transformación social.

de la misma manera, bloch fue uno de los defensores de la homosexualidad y la realidad trans en alemania, siendo uno de los principales teóricos que desarrollaron postulados en contra de la “teoría de la inversión” que planteaba la homosexualidad y las realidades trans como desviaciones sexuales y perversiones. una de sus grandes frases es: “¿para qué o por qué vamos a tratar algo que no necesita cura?”

para hirschfeld, la sexología debía usar el conocimiento científico en pro de la justicia social, para transformar y cambiar la sociedad y mejorar la vida de las personas, particularmente, de las disidencias sexuales. estuvo involucrado en movimientos feministas y de mujeres lesbianas, que pretendían conseguir derechos civiles y libertades sexuales.

pero el trabajo más conocido de hirschfeld fue su wissenschaftlich-humanitäres komitee, el comité científico humanitario, que es visto hoy en día como la primera organización lgbt de la historia, fundada en el año 1897. principalmente formada por hombres homosexuales, se reunían de manera regular en el instituto de berlín, y su principal lucha fue la derogación de la ley 175 que criminalizaba la homosexualidad en alemania.

además de esto, hirschfeld hizo un tour mundial durante la decada de los años 30, que le llevó por europa, estados unidos y asia, exponiendo los estudios llevados a cabo en el instituto de berlín, el trabajo que llevaban a cabo en el comité científico humanitario, y sus ideas sobre sexología. hirschfeld defendía la idea que las disidencias sexuales, necesitaban espacios en donde poder compartir sus experiencias y hablar de las situaciones de violencia y discriminación que sufrían para poder generar respuestas y cambios.

quizá una de las cosas más importantes que llevaron a cabo bloch y hirschfeld en el instituto de berlín, fue el apoyo a la realidad trans. el instituto no sólo servía de lugar en donde se proporcionaba a las personas trans tratamientos hormonales y/o operaciones (lili elbe, se practicó una orquiectomía en el instituto, supervisada por hirschfeld) si estas lo deseaban, sino que además suponía un lugar de refugio y de acogida, ya que el instituto proporcionaba estancias.

de la misma manera, el instituto realizaba tarjetas identitarias con el sexo y el nombre corecto de las personas trans que estaban en el instituto, evitando de esta manera, la persecución de la policía y su exposición a violencia.

en españa, aprovechando la apertura que supuso la segunda república, hubo un gran interés por la sexología y los estudios de sexualidad, encabezada por figuras como gregorio marañón o hildegart rodriguez entre otras. se llevaron a cabo diversas conferencias que trataron la reforma sexual como las conocidas como “jornadas pornográficas” del año 1928, en publicaciones o libros como “colecciones de sexología” y revistas como “sexualidad” o “estudios”. finalmente, en el año 1932, se creó “la liga para la reforma sexual sobre bases científicas” que se conoce como la sección española de la liga de berlín.

muy en la línea de lo ya tratado en alemania, los principales temas de reflexión que se trataron en españa giraban alrededor de la prevención de enfermedades de transmisión sexual, la importancia de una educación sexual que llegase a todo el mundo, la emancipación sexual como parte clave de la emancipación del individuo, la instauración del divorcio y las reflexiones en torno al amor libre y los celos, así como estudios clínicos y médicos sobre la diferenciación sexual.

el auge del fascismo en europa, junto con a guerra civil en españa y la segunda guerra mundial, supusieron un frenado en seco de todo el avance sexológico desarrollado hasta ese entonces. muchas de las figuras fundacionales de la sexología murieron en la década de los 30, otras se vieron forzadas a exiliarse, y otras no volvieron a investigar ni a publicar nada relacionado con el estudio sexológico. el instituto de berlín fue quemado por los nazis, y con ello, la pérdida de una cantidad incalculable de documentos, investigaciones y archivos que no se han podido recuperar. muchos movimientos de izquierda o libertarios, tan fuertemente vinculados con el avance científico de la sexualidad, fueron perseguidos y llevados a la clandestinidad, todo esto provocó un corte en el estudio sexológico.

el problema no está solo en todo el conocimiento sexológico que se perdió, sino que todas las discusiones y las investigaciones, muy ricas en cuanto a contenido, desarrollo y sobre todo la vinculación social y política, fueron completamente abandonadas, censuradas e ignoradas durante el auge de fascismo y durante el conflicto bélico, y cuando terminó, muchas no volvieron a recuperarse hasta décadas más tarde.

cuando estados unidos se declara ganador de la segunda guerra mundial, además de estar obviando por completo que sin el apoyo de la URSS jamás se podría haber vencido a hitler, consiguió girar el foco de la hegemonía tanto económica como social. esto provocó que el foco de estudio de la sexualidad, que estuvo en europa repartido entre inglaterra, alemania, españa y austria, se trasladó a estados unidos.

de esta manera, toda aquella sexología que se comprometía con la mejora del individuo, su emancipación, a través del conocimiento sexológico, llega al país del individualismo y liberalismo extremo. la sexología pierde su compromiso político y social, reduciéndose a estudios de los comportamientos sexuales humanos extirpados de cualquier reflexión social, cuyo ejemplo más claro es la obra de master and johnson y su modelo de respuesta sexual humana. (tenemos que esperar hasta la década de los 70, cuando muchas sexólogas vinculadas con el movimiento feminista empiezan a reflexionar y a publicar libros vinculando patriarcado con conductas sexuales, como es el informe hite de shere hite).

además de esto, consecuencia de haber perdido continuidad del estudio de la sexología y del cambio de paradigma tan grande que supuso el fin de la segunda guerra mundial, y con el pico de terfs que está habiendo, muchas discusiones, argumentos o líneas de reflexión que ya estaban muy extendidas entre los estudios sexológicos de principios de siglo XX ahora se tachan de “posmodernas” cuando eran ya las bases de la sexología hace más de un siglo atrás.

por ejemplo gregorio marañón, un endocrino de un corte bastante conservador, ya planteaba en el año 1928 en su libro los estadios intersexuales, que no existía una hombre o mujer tipo, que eran posturas bastante irreales, y que “entre los grados extremos de indiferencia sexual y los tipos más netos de la sexualidad -masculina y femenina- bien diferenciada, existen innumerables formas parciales o esporádicas”.

la postura de marañón, claramente conservadora, se centraba en la idea que la principal función de la sexualidad y de su estudio era la diferenciación sexual (como nos “hacemos” hombres y mujeres). pero su postura de plantear la indiferencia sexual como la base, en donde existen millones de opciones de desarrollo genital sin que se conviertan en patologías sino entendidas como etapas de normalidad, es algo que por ejemplo fausto sterling plantea en su libro cuerpos sexuados, escrito décadas más tarde.

de la misma manera, mientras las terf siguen expandiendo su discurso de odio y pretendiendo hacernos creer que las personas trans son “un invento postmoderno” y que “la autodeterminación es el borrado de las mujeres” magnus hirschfeld desde su instituto de berlín y su comité científico humanitario planteaba que aquello que es natural no puede ser ilegal, y luchó por despatologizar la realidad de las personas trans, alejándola de diagnósticos relacionados con la desviación y la perversión.

o cesar juarros, psiquiatra español que luchó por introducir las “perversiones y transgresiones” en el mundo cotidiano, para así alejarlas de los manicomios y las instituciones mentales que es donde acababan, planteándolas, una vez más, como simples opciones dentro de la normalidad o la realidad sexual.

mientras “intelectuales” de izquierda, ponen el grito en el cielo cuando se habla de la sexualidad como una construcción sociocultural y política compleja, tachando de posmoderno cualquier cosa que se oponga a su visión cisheteronormada y biomédica de la sexualidad, quintiliano saldaña, jurista español, hablaba de las incomprensiones culturales, religiosas, éticas y científicas, que evitaban el desarrollo de la disciplina, la cual no entendía sino era en articulación de las ciencias humanas y sociales. desarrolló una tipología del estudio de la sexología en la que estaba entre otras la sexología antropológica, la sexología social o la sexología pedagógica. (saldaña murió durante la guerra civil española, debido a su afilicación franquista, para seguir con la idea que hasta los conservadores, rancios y facistas tenían “ideas posmodernas”).

podría poner mil ejemplos más que convertirían este “breve artículo” prácticamente en una tesis, así que lo resumo en que la sexología nunca ha sido una ciencia aséptica, aislada de su realidad sociopolítica y esencialmente biomédica, no “nació” así, y no debería desarrollarse así. la sexología no ha estado siempre al servicio del capital y del sistema. y, por supuesto, la sexología no ha sido cisheteronormativa, ni su principal misión ha sido la de mantener la idea que la sexualidad si lo es.

la sexología que perdimos ha sido basta, los conocimientos y los análisis que se llevaron a cabo a principios del siglo XX son muchos irrecuperables. pero tenemos los libros que no se quemaron y los conocimientos que el fascismo y la guerra no consiguió enterrar. tenemos la historia que nos queda, y con ello, la casi obligación de hacer una genealogía que nos permita hacer nuestro trabajo sin perder continuidad y coherencia.

que nos permita continuar trabajando sobre esa sexología que se planteaba como un saber científico que tenía que habilitar la justicia social, que ayudase a la vida de las personas, que plantee la salud sexual y la vida sexualidad no como un mero estudio de los comportamientos sexuales humanos, o una disciplina centrada en la biomedicina, sino como parte integral de la vida de las personas, y su aproximación tiene que venir desde el compromiso político y social, porque separar la sexualidad de la realidad material y de sus implicaciones, pretender volver algo inocuo que puedes estudiar únicamente desde la biomedicina, además que la costriñe y la limita, es una falacia que borra años y años de estudio sexológico comprometido, combativo y no cisheterosexual.

la sexología será transformativa o no será.

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