la sexología será crítica, o no será

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cada vez que abro la boca sobre este tema, me da la sensación que me cierro dos mil puertas, tres mil ventanas y en general hago amigas en este nuestro mundo de la sexología y la educación sexual. menos mal que me da un poco igual, y lo que quiero realmente es reflexionar sobre mi trabajo, y sobre cómo estamos haciendo las cosas, sobre cómo podemos hacerlas de forma diferente.

de un tiempo hasta parte (herededo del cambio de hegemonía de la disciplina sexológica de europa a estados unidos, y su centralización en el comportamiento sexual y la terapia sexual y/o de pareja), la sexología se ha convertido en una disciplina prescriptiva, muy cercana a ciertas visiones de la psicología y de la terapia.

sin meterme en hacer geneaología sobre cómo la sexología no nace así, sólo quiero centrarme en la idea que la sexología como disciplina prescriptiva (hay expertas en educación sexual o en sexualidad humana, que tienen la potestad en decirte lo que tienes que hacer, prescribiendo una serie de pasos, deberes, e inluso medicación), no tiene ningún sentido si lo que pretendemos hacer es un planteamiento crítico de la sexología.

un planteamiento crítico de la sexología, que debería partir por encima de todas las cosas de una visión anticapitalista, en donde saquemos la sexología lo máximo posible las lógicas promercado y antipersona del capitalismo, debería ser una disciplina formativa y orientativa, y sobre todo emancipadora.

layla martinez, en su fanzine hartémonos de amor ya que no podemos hartarnos de pan: sexología y anarquismo, nos recuerda que la sexualidad es un ámbito fundamental para conseguir la completa libertad del ser humano (algo que tenían muy claro pensadores anarquistas, que estuvieron muy vinculados con la sexología a principios del siglo XX), que la sexualidad es, y siempre ha sido, una cuestión política que se construye desde los discursos hegemónicos y contrahegemónicos y que el control de los cuerpos y de la sexualidad forma parte del disciplinamiento del sistema capitalista, y por tanto la sexología debería enfrentarse contra esos discursos disciplinarios de los cuerpos y los deseos, y fomentar la emancipación fuera de las necesidades del sistema.

estos tres pilares: visión anticapitalista, emancipadora y enfrentada a los discursos que intentan controlar los cuerpos y la sexualidad, no se pueden fomentar ni extender mediante la prescripción, sino mediante la formación, la concienciación y la construcción colectiva del conocimiento sobre sexualidad. esto implica que el propio experto o profesional de la sexología toma conciencia crítica no sólo sobre su trabajo sino sobre su metodología, impacto y accesibilidad.

además, la sexualidad (y por tanto la sexología como disciplina que estudia la sexualidad humana) es altamente vulnerable a la mercantilización y la medicalización, algo que tiene que formar parte también de las reflexiones críticas. ninguna nos podemos salir de las lógicas capitalistas, y el trabajo por supuesto, ha de ser remunerado de una manera ajustada y adecuada. pero, poner un precio a tu trabajo no es excluyente de generar un discurso crítico, ni es excluyente de reflexionar sobre ciertas cuestiones.

¿a quién está llegando mi trabajo? ¿a quién está dirigido mis discursos? ¿estoy promoviendo un lenguaje accesible? ¿estoy generando un conocimiento que sea útil, en la cotidianidad del día a día? ¿estoy excluyendo a personas de mi propio discurso?

otra gran pregunta que nos tendríamos que hacer es, si la mayoría de las profesionales de la sexología deberían partir de esta visión, si tendrían que hacerse estas preguntas mientras realizan su trabajo. sería hipócrita por mi parte criticar la visión prescriptiva de la sexología y a la vez prescribir la idea que las sexólogas tienen que tener una visión crítica de su propio trabajo y su disciplina.

desde un punto de vista completamente personal, si que pienso que una persona dedicada a la sexología debería tener una visión crítica, y por encima de todo, anticapitalista del trabajo que realiza. obviamente, yo no voy a decir qué tienen que hacer las profesionales de la sexología, pero con este post sólo pretendía dar pinceladas de unas reflexiones que creo que ayudarían a un conocimiento sexológico de base, colectivo, crítico y accesible.

la sexualidad es una parte de la vida de las personas, con sus complejidades y sus especificaciones particulares, y la sexología debería ser una disciplina que tuviese claro que su fin último está en hacer accesible y útil años de conocimiento sexológico al servicio de las personas, y no del capital. por eso creo fervientemente que o la sexología es crítica, o no podrá ser, porque estará vendida a unos intereses comerciales y capitalistas que no nos van a beneficiar a ninguna de nosotras.

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